Los principales tipos de firewall

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Los firewall son sistemas de seguridad que se ocupan de controlar el tráfico que entra y sale desde una red teniendo en cuenta la configuración que se haya realizado previamente. Hay distintos tipos de firewall entre los que los usuarios y empresas pueden elegir, siendo necesario que seleccionemos siempre el más adecuado dependiendo de nuestras características y circunstancias. En este artículo hablaremos de los dos tipos principales de firewall: aquellos que funcionan por software y los que lo hacen por hardware.


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Firewalls por software

Aunque muchos usuarios no lo saben, la gran mayoría de los ordenadores del mercado incorporan de base un firewall, dado que se encuentra precargado con el sistema operativo. Windows, por ejemplo, proporciona a sus usuarios un firewall que les permite mantenerse más seguros a la hora de navegar por la red. Estos son los firewall por software, aquellos más sencillos y que no suelen requerir ningún tipo de complicación en su configuración. Es frecuente que se puedan obtener de forma gratuita, aunque también existen versiones de pago más avanzadas que se pueden ajustar a las necesidades de cada tipo de negocio. En todos los casos, con mayor o menor efectividad dependiendo del momento, estos firewall se ocuparán de realizar dos acciones principales. Por una parte: monitorizar el tráfico que se lleva a cabo en la red desde y hasta Internet. Por otra parte: bloquear aquellas conexiones y elementos de la red que puedan suponer un problema para la empresa.

Su sencillez es uno de los principales rasgos a tener en cuenta de este tipo de firewall, aunque también se suelen recomendar porque tienen un proceso de integración sencillo con otros elementos de seguridad que tengamos instalados en nuestra compañía. Se pueden instalar en los ordenadores con pocos pasos y no requieren que tengamos un hardware añadido. Si no tenemos presupuesto para trabajar con un firewall de hardware o con uno de software de pago, al menos es necesario que protejamos los equipos de nuestros empleados con uno de software como el que viene precargado en el ordenador.

En el caso de contratar un firewall por software de tipo comercial, lo que se encontrará nuestra empresa serán muchas más funciones de seguridad, control añadido y capacidad para afrontar riesgos para los que quizá el firewall por software básico no se haya protegido. En algunos casos este tipo de firewall se puede contratar en un paquete de seguridad que incluya otros servicios y es recomendable para grandes empresas donde la privacidad de los datos y las conexiones resulte fundamental.

 

Firewalls por hardware

En el lado opuesto de la balanza están los firewall que funcionan por hardware. No están instalados en el ordenador, sino que suelen venir instalados en los dispositivos que usamos para conectarnos a Internet, como es el caso del router. La buena noticia teniendo esto en cuenta es que en añadido al propio firewall del ordenador es muy probable que todos los ordenadores conectados a la red de la empresa también estén protegidos por el firewall del router, lo que reduce mucho las posibilidades de sufrir un ataque. Es raro que un router no esté dotado de firewall, siendo posible configurarlo mediante el acceso web que hacemos al menú del router.

Aunque no es excesivamente complicado alterar parámetros de la configuración del firewall por hardware, se recomienda dejar esta tarea en las manos de especialistas que sí tengan unos conocimientos claros de la materia. Esto permitirá ajustar el firewall de manera que, por ejemplo, siempre proteja pero al mismo tiempo garantice que los usuarios no tendrán problemas para realizar su trabajo en algunos aspectos que quizá le resulten sospechosos al router. En cualquier caso, en la configuración y personalización se encuentra el secreto de disfrutar de la mejor seguridad proporcionada por este tipo de firewall.

Sobre si existen diferencias de coste entre los routers que incorporan su propio firewall y los que no lo tienen, hay que decir que prácticamente no hay ningún cambio. La diferencia es tan mínima que nunca hay que realizar la instalación en el entorno de la oficina de un router que no esté dotado de un firewall, puesto que estaremos perdiendo una buena oportunidad de aportar seguridad añadida al entorno de trabajo. Y en estos tiempos que corren todos sabemos que la seguridad es clave para poder trabajar sin incidencias.

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